Saturday, 22 Sep 2018

Oralia

No me interesa decirte quién soy, te tendrá que bastar con saber que quiero contarte mi historia, no me importa si me crees o no, no soy una mujer convencional, desde niña me llamó mucho la atención el sexo y no me busques etiquetar, no soy alguien a quien puedas definir, me gustan tanto hombres como mujeres, igual disfruto de excitar a un hombre y meterme su verga en la boca mientras lo observo convertirse en un animal sin control que solo busca llenarme por sorpresa la boca de semen caliente y viscoso para después rendirse ante cualquiera de mis deseos por habérsela mamado.

Y no creas que me resulta asqueroso, es solo que no soy tan buena con las palabras como tú; así como no puedo negar que disfruto las vaginas húmedas sin importar la edad que tenga la mujer frente a mí, pero particularmente disfruto aquellas de labios gruesos y carnosos que ocultan entre ellos un clítoris que estoy segura que pocas veces ha recibido una buena lamida. Me encanta hacer que se humedezcan y griten mi nombre mientras me aferro a las caderas de esa mujer mientras la veo retorcerse de placer y me llena de sus jugos el rostro.

No, no intentes clasificarme, simplemente soy alguien a quien le gusta probar, conocer el sabor de quien me gusta, no me interesa que me penetren o penetrar a alguien, muchas veces termino haciéndolo simplemente porque eso me permite devolver el favor a quien alimenta mis filias. Sé que estarás pensando que estoy loca y nuevamente no me importa si lo piensas, pero lo que sí sé es que en este momento no importa si eres hombre o mujer, me estás imaginando hincada entre tus piernas, jugando con mi lengua y observando cómo pierdes el control. Sí, sé que estás comenzando a sentir mis caricias mientras el sonido de mi saliva te hace excitar un poco más.

Te observo mientras mi lengua explora cada centímetro de tu sexo vibrante, mis dedos te acarician mientras siento como aprietas tus nalgas y cierras los ojos tratando de evitar la llegada del orgasmo. No podrás detenerme, te conozco, sé que tampoco quieres dejar de sentir. Tómame del cabello, sé que lo deseas, aférrate a mi, pídeme que no me detenga y suplica porque te haga llegar al clímax. Vamos, no necesitas contener las ganas, este solamente será nuestro primer encuentro, ya regresaré a confesarte alguna otra de mis perversas fantasías, pero ahora no te detengas, lléname toda, mójame el rostro y dame el placer de saber que he logrado brindarte un delicioso momento mientras disfruto el sabor de tus fluidos…

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