Thursday, 15 Nov 2018

Nova filia

Se miraron fijamente a los ojos y compartieron una sonrisa de complicidad, disfrutaban de esta nueva experiencia en sus vidas, sus manos comenzaron a sudar y la sangre coloreó sus rostros rápidamente.

El sol entraba por las ventanas de aquel edificio de oficinas, ahí en la sala de juntas aquella pareja se despojó de sus ropas entre besos y jaloneos, sus cuerpos transpiraban y la respiración de ambos se convertía en gemidos, en un instante ambos quedaron desnudos, el deseo se desbordaba en sus miradas, recorrieron con sus bocas la piel del otro, mientras el sol caía él tomó con firmeza los muslos de aquella mujer y la elevó sobre su miembro erecto, ella recargó su espalda en el cristal esperando que su amante le dejara caer con fuerza y hundir aquél trozo de carne palpitante de un solo golpe entre sus piernas húmedas.

Sentían hervir la sangre, ninguno de los dos se movía de aquel pequeño balcón, era como si estuvieran hipnotizados, una serie de sensaciones conocidas invadió sus cuerpos, podían sentir como iban aproximándose al clímax.

Los rayos del sol comenzaron a perderse en la espalda de aquella mujer, las embestidas se tornaron brutales, ella colocó sus manos tratando de aferrarse a la ventana mientras él trataba de llegar a lo más profundo de su sexo, se dieron un respiro, ella pidió cambiar la posición, deseaba que la dominara, que la sometiera y la hiciera suya, se colocó de espaldas y acercó sus nalgas hacía él, colocó nuevamente sus manos sobre el cristal dejando que la gravedad hiciera que sus grandes pechos se mostraran imponentes, él se hincó detrás de ella y separó sus labios con los dedos, acercó su boca y colocó su lengua sobre el clítoris mientras ella dejó escapar un grito al sentir lo áspero de aquel órgano recorriendo su intimidad.

El corazón de ambos latía como hacía muchos años no lo habían sentido, se sentían jóvenes de nuevo, ella con cada embestida de aquel hombre sentía que inundaban su vagina, mientras él comenzaba a sentir como la sangre inundaba las cavernas de su miembro regresándolo a la vida.

La oscuridad comenzó a cubrir la ciudad poco a poco, él se acomodó detrás de aquella mujer que ya comienza a lucir exhausta, sin prisa juega con su falo entre los labios rozados e intenta apuntar su miembro hacía aquel pequeño orificio, con su palma golpea el amplio trasero que está frente a él dejando una marca roja impresa en su glúteo izquierdo, hunde nuevamente su miembro hasta el fondo, el grito de ella lo incita a actuar, a satisfacer sus instintos más básicos, a penetrarla sin importar más, quiere inundar su vagina con su semen y dejarla ahí rendida.

Le toma con fuerza del cabello y comienza a bombear dentro de ella, sus pechos se sacuden con cada arremetida y sus piernas parecen flaquear con cada espasmo que le recorre el cuerpo, sus gritos se convierten en súplicas para que él no se detenga, lo adula, le da el título de deidad con cada embestida y él lo asume, se mira en el reflejo del cristal, suelta su cabellera, la toma con fuerza de la cintura y comienza a entrar y salir con prisa de su interior mientras poco a poco se va sintiendo cerca del orgasmo, ella deja escapar pequeños ríos que emanan de su sexo, el sonido de chapoteo es cada vez más fuerte, los gritos inundan la habitación y pronto un vendaval de fluidos riega el interior de la pequeña vagina de aquella mujer mientras los dos caen rendidos sobre la alfombra de aquel lugar.

Ambos llegan al orgasmo sin tocarse, siguen sentados en aquel balcón, sus ojos brillan, una sonrisa aparece en sus rostros arrugados, no hay tristeza, se sienten plenos. Se miran uno al otro, se acercan y comparten un beso. Pareciera que no importa si el sol ya se ocultó o si han olvidado tomar la pastilla de las 8:00, mucho menos les importa la historia detrás de aquellos amantes a quienes han espiado accidentalmente, lo único trascendente es que hoy han descubierto una nueva forma de darle sabor a sus vidas.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: