Thursday, 23 May 2019

Hola

Una madrugada cualquiera él decidió romper la distancia con un simple “hola”. Sus ojos se quedaron fijos en la pantalla con la esperanza de que ella estuviera despierta. Pasados unos minutos el cursor parpadeante le provocaba cerrar la ventana y dejar de esperar que aquella hermosa mujer de grandes ojos y labios hermosos le respondiera. Después de ver la foto que ella había publicado aquella mañana, su rostro le acompañó todo el día, se preguntaba a qué sabrían sus labios, deseaba estar acurrucado entre sus brazos y escuchar latir su corazón. No era normal que una simple imagen le atrajera tanto.

Dio una y otra vez vuelta a la idea de escribirle, pensaba que ni siquiera le conocía, pensó que quizá ella lo rechazaría y en una de esas hasta dejaría de ser su “amiga” en la red. Evaluó una y otra vez si estaba dispuesto a que fuera la última vez en que podría conocerla a través de sus fotografías. Dejó la computadora en la mesa, se levantó y caminó a la cocina a servirse una copa de vino. Mientras destapaba la botella se preguntó si ella era demasiado joven para él, se cuestionó si de tenerla frente a frente controlaría las ganas de besarla y se comportaría como un caballero.

Un sonido le sacó de su monólogo, tomó su copa y como un adolescente ávido de atención corrió hasta la mesa, sintió alegría, ella respondió el saludo y se mostró dispuesta a compartir la velada. Los primeros minutos transcurrieron entre halagos mutuos. Él no podía alejar la mirada de la pantalla esperando la respuesta de ella cada que presionaba enviar. Las relaciones de ambos importaban poco, solo eran palabras que iban desapareciendo entre ambos, realmente en ese instante lo único que importaba era saber si ellos estaban sintiendo lo mismo, los coqueteos comenzaron a surgir y las palabras los llevaron al punto en que cada uno comenzó a sentirse cómodo confesando sus deseos más privados.

Ella le compartió que sus historias le provocaban y le hacían sentir excitación, las palabras comenzaron a sobrar y un simple beso virtual encendió la llama necesaria entre ambos, en un instante sus almas transcendieron la distancia y sus cuerpos comenzaron a unirse en un vaivén de sensaciones, las palabras de él comenzaron a desnudarla, sin decir más se dejó guiar por la lujuria y comenzó a recorrer su cuerpo lentamente mientras ella se ruborizaba y solo atinaba a pedir que no se detuviera. Olvidaron quienes eran, la hora o la distancia y dieron rienda suelta a su deseo. Dejaron de escribir, ambos activaron los micrófonos y las palabras los acercaron aún más, ella le pedía entre jadeos que siguiera describiéndole las cosas que deseaba hacerle, él decidió complacerla y con su lengua le acarició su sexo húmedo mientras que con sus manos apretujó sus grandes nalgas, se rindió ante ella y se hincó para probar las mieles con sabor a mar que ella guardaba en su interior. Ella dejó de articular palabras, todo eran sílabas y algunos pequeños quejidos, él por su parte estaba muy excitado y no se detendría ahí, su lengua se introdujo dentro de ella y sin decir más ella se aferró a la cama mientras sus gritos ahogados intentaban frenar la marea que inundó el rostro de su amante nocturno.

De pronto todo quedó en silencio, a lo lejos solo se escuchaba la respiración agitada de ella tratando de recuperarse mientras él daba un trago a su copa para maridar la dulzura del merlot y el suave sabor agridulce que ella le había brindado aquella noche. Era suficiente para él.

Ella colgó la llamada después de enviarle un beso. El sol comenzaba a iluminar la ciudad, se levantó de la silla y justo cuando estaba a punto de apagar la computadora apareció una fotografía de la hermosa anatomía femenina que ella poseía ,mostrando las huellas de lo ocurrido y con la promesa de que eso solo sería el comienzo y que pronto habría de corresponderle, pero por ahora le dejaba ese pequeño regalo para humedecer el resto de la velada con la promesa de repetirla…

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