Saturday, 22 Sep 2018

Furia

Sus ojos se llenaron de sangre, las manos le temblaban y su respiración era acelerada, su rostro desencajado no lograba mostrar la rabia que recorría su interior, su quijada se apretaba fuertemente haciendo imposible emitir algún sonido. Ahí congelado observó en las cámaras de seguridad como ese hombre hundía su virilidad entre las nalgas de aquella mujer, no había sonido, sin embargo podía sentir como los gritos de placer de ella le taladraban los oídos.

Tres minutos y medio habían pasado desde que la camioneta se estacionó en aquel sitio y con prisa se habían despojado de la ropa para dar rienda suelta a sus deseos carnales. Doscientos diez minutos en los que estuvo ahí parado, sin decir una palabra, siendo testigo del vaivén ansioso de los cuerpos detrás de aquella pantalla. No pasó mucho tiempo para que los amantes alcanzaran la cúspide. Fue en ese momento que sin dudarlo tomó su arma, caminó con paso firme hasta el estacionamiento, preguntándose una y otra vez las razones por las que le habían engañado, al llegar cerca de aquel vehículo se acercó con sigilo mientras los amantes recuperaban el aliento.

Un par de estruendos acabaron con la vida de ella, un tercer estruendo destrozó el miembro de aquel hombre, pudo ver como en el rostro de su amante se dibujaba una mueca de dolor, era lo que deseaba, quería compartir con él esa sensación de ardor que lo consumía mientras los observaba fornicar en aquel lugar, contempló su obra, sonrió al ver el sufrimiento de quien le había sido infiel, era suficiente, se colocó el arma dentro de la boca y con determinación jaló del gatillo liberando así su furia por todo el pavimento.

 

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