Foto David Fernández vistas aéreas

Buenos Aires es una ciudad de una elegancia sostenida por el orgullo y su historia, caminar por sus calles es ver la interacción de las  varias capas de todas las Ciudades que ha sido, y de las que será, Quizás es por eso que el Director de Teatro Ricardo Bartís en su texto Postales Argentinas imaginó un Buenos Aires post-apocalíptico y distópico, de una manera sorprendente en la que no se pierde el espíritu ni la esencia de ese Buenos Aires que uno puede encontrarse en cada vereda.

Una de las principales virtudes de esta ciudad es que puede hacerse entrañable muy pronto, no es necesario siquiera conocer los cafés o los lugares que habitaron Jorge Luis Borges, Carlos Gardel, Enrique Santos Discépolo, Charly García, o Luis Alberto Spinett, o la terrible etapa de la dictadura. Buenos Aires es una ciudad que atrapa envuelve seduce, puede ser como un portal de Europa en América, con su aire de Gran ciudad pero con esa chabacanería latinoamericana Qué puede encontrarse uno en cada esquina cada estación de nafta o en las diversas pizzerías de la calle Corrientes.

La vida cultural de Buenos Aires es amplia y diversa, sostenida no sólo por el estado, un poco como sucede en México no hay necesidad de tener o aspirar a un estímulo del presupuesto público para poder echar andar un proyecto, porque es la comunidad uno de los principales activos de la vida cultural porteña.

Uno podría decir que por ser una capital la vida cultural se sostiene gracias a la derrama económica, pero también es cierto que la cultura juega un papel muy importante en esta interacción de una sociedad compleja y variada con sus formas de simbolización de la realidad el territorio y las formas de convivencia.

Durante el tiempo que he pasado aquí me di cuenta también de una necesidad una urgencia y una emergencia de movimientos culturales comunitarios deseosos de ser escuchados de ser visibles de poder dialogar con el otro, y con los otros. Uno de estos movimientos sociales y culturales es La Poderosa, una organización social que se moviliza en favor de los derechos y las reivindicaciones de las villas los barrios y las comunidades marginadas, que levanta la voz a través de la Poderosa garganta su órgano de comunicación social en el que con una estrategia bastante inteligente, la de acudir a figuras públicas con cierta fama y renombre para visibilizar las luchas, los problemas, y las injusticias que suceden al interior de las Comunidades.

Conocí Barrio Fátima, que no se diferencia casi nada de cualquier Colonia de Tonalá, Tlaquepaque o Zapopan, con casi el mismo tipo de problemas, de dificultades y obstáculos para poder sobrellevar una vida medianamente digna. Acudí a un taller de periodismo encabezado por Lucas uno de los miembros de La Poderosa en esta localidad, que junto con Fede y Sofi se encargan de mantener la vida activa del espacio que les ha sido asignado en el Barrio.

Conocí a varios de los chicos que acuden al taller de periodismo a discutir y a dejar consignado en escritos su manera de pensar sus puntos de vista, y sus inquietudes respecto a los temas y donde no son obligados a dejar una tarea, un documento, o algo que permita dar cuenta que estuvieron ahí, a ellos les basta la experiencia, el hecho de haber estado ahí y haber pensado y discutido sobre un problema, sobre una temática, o sobre algo que les inquieta en particular.

El nivel de reflexión que han alcanzado los muchachos me dejó gratamente sorprendido por el nivel de conciencia, conocimiento de su realidad, o acceso a un mundo que parecería bastante lejano, el de la política, o el de la sociedad como un sistema complejo. El taller de periodismo en el Barrio Fátima es un espacio que les permite ir construyendo una opinión propia, pero además les da voz, esa voz que les niega la policía cuando sin mediar palabra dispara contra los jóvenes a los que ve de manera sospechosa en la calle, conociéndolos me queda por pensar que sólo necesitan un espacio para ser tomados en cuenta, comunicarse y decir aquello que no quieren, que les molesta, o incluso dar opiniones acerca de cómo resolver tal o cual problema porque la sociedad y las de los centros urbanos argentinos están llenos de problemas como cualquier ciudad de América Latina.

Aunque Buenos Aires tiene sus particularidades que le hacen tomar distancia de las grandes urbes latinoamericanas como Ciudad de México, Guadalajara, etc., Sus Villas y sus barrios me hicieron sentir más cerca de México y acortar distancias sociales y culturales, no parecía estar tan lejos de una realidad que ya conozco, que siempre he conocido, la calidez el cariño y la solidaridad que pude ver en el barrio me recordó mucho algunos Barrios Mexicanos.

Una de las enseñanzas más importantes que me llevo es que una sociedad no puede construirse sin tener una base comunitaria y cultural fuerte, de nada vale tener una balanza económica importante, o una macroeconomía fuerte, o bienes y servicios de primer mundo y bien dotados, mucho menos tener teatros lujosos o muchas becas para construir un panorama artístico regulado por el estado, que lo verdaderamente importante radica en la gente, que lo verdaderamente importante está en escuchar los sueños, los anhelos, los problemas, las formas de pensar de quienes padecen este sistema que parece ahogarnos cada vez más, y qué cómo lo decía Kaloian, un fotógrafo cubano radicado en La Plata, una sociedad que tiene una base cultural fuerte es casi imposible que pueda verse impactada por elementos externos, y lo dice con conocimiento de causa porque hablaba de la comunidad cubana y su manera de reconocernos su Revolución, su País, y la cultura del mismo.

La cultura se construye desde abajo, es necesario, urgente, escuchar a nuestros jóvenes.

 

 

 

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