La monja Jérica y su postre

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Foto: urbancuisinetour.com

Es tan común ver por las calles platillos con los cuales nos identificamos y que pasan a ser parte de nuestra rutina de todos los días. Uno de tantos es la jericalla que siempre esta presente en restaurantes, fondas, tiendas de abarrotes y bazares de todo tipo.

Siempre hay tiempo para un postre y es algo que termina bien con nuestros alimentos, es el ultimo pincelazo de alegría antes de levantarnos de la mesa y volver a trabajar o seguir con nuestras actividades. Pero la jericalla tiene una historia bastante mas completa que no solo fue un  capricho para endulzarnos el paladar sino también para restaurar y volver a dar vida a niños huérfanos y desamparados.

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Fue en las cocinas del Hospicio Cabañas que ahora lleva el nombre del fundador el Fray Ruiz Cabañas, casa de caridad y que actualmente alberga un muy importante centro cultural icono de nuestra ciudad, donde la monja de apellido Jérica, pensó en crear un alimento rico en proteínas y atractivo para los niños que llegaban a esta institución. Es un alimento rico en calcio y azúcar a base de huevo que aportaba energía, y les daba de nuevo brillo y nuevo estado a sus cuerpos.

Pero la historia de su aparición tiene que ver por su curiosa forma de prepararlo y su agradable sabor, color y apariencia. La monja al hornearlos y tener tanto ajetreo en la cocina para atender a tantísimos niños, se olvido del postre y al momento de sacarlo estaba quemado de la parte superior. Se decidió a probarlo sin perder la esperanza de llenar sus estómagos, cuando sintió esa agradable sensación de la parte quemada, haciendo de su postre algo único y especial, lo repartió. Fue tanta aceptación entre los niños que las monjas fueron extendiéndolo poco a poco en las colonias de Guadalajara, tanto que fue recreado por otras personas y se volvió muy popular hasta nuestros días.

Es ahora, consumido a diario y en honor a la monja Jérica se llaman “Jericallas”, un postre de gran tradición y una noble causa en su interior, mezclándolo con vainilla, azúcar y huevos

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