Lleve los lonches Amparito!!

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El centro de la ciudad alberga un espacio en el que nadie fija su vista en la discreta fachada, sino en el producto estrella del asombroso negocio familiar que se exhibe y que no pierde la oportunidad de hacértelo saber con un letrero que indica: “NEGOCIO FAMILIAR, no tenemos sucursales”.

Los lonches amparito tienen esa magia que hace que su clientes no solo regresen, sino que inviten a conocidos y amigos que quedarán maravillados de tan humilde y sabroso sazón familiar.images

La señora Amparo Rodríguez Palacios originaria de Tolimán, Jalisco llegó desde muy chica a trabajar para la señora Sara Novoa vendiendo lonches de jamón, “tenia tantos clientes que terminaba la producción del día a día por cansancio –no tenía un horario fijo-”. Unos años después; Doña Amparo se separó, abriendo su propio negocio que operaba hasta vender todo lo que traía; esto ocurría afuera de lo que hoy es la Secretaría de Turismo, en donde su clientela provenía de la gente que estaba de paso en los camiones que iban a Zapopan, tiendas cercanas y  la SEP.

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Actualmente, los clientes de los lonches Amparito tienen sus favoritos en el menú, y además van por tradición y por el sazón inigualable, pero su éxito se compone no nada mas por eso, la constante lucha por no bajar la calidad de los alimentos y manteniendo precios accesibles para un mercado bien definido son la fórmula correcta. Tan es así que el birote no puede ser cualquiera, está especialmente horneado de manera artesanal en una panadería de Atemajac, “anteriormente tenia un proveedor que era “La Espiga de Oro” detrás del Degollado, de cualquier forma no puede ser cualquier pan, debe ser un pan que tenga consistencia para aguantar sin ablandecerse y poder consumirlo unas horas e incluso un par de días después”, sin perder su característico sabor.

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Al llegar al local, lo primero que ves es el menú – que deja ver su limitada variedad – en cartulinas de colores llamativos pegado a la puerta desde la que te atienden. Ellos no se fijan en la diversidad de productos sino en la calidad  y garantía de cada uno de ellos; lo único que ha cambiado desde sus inicios ha sido una modificación en el proceso de preparación “de carne deshebrada a carne picada en cuadritos por practicidad” comenta el ahora apoderado del negocio y sobrino de doña Amparo, Gerardo Ramón Ruiz quien ha de seguir en este negocio, ya que se le confirió “no dejar morir la tradición”.

No hay mejor publicidad que la que sale de boca en boca, y esto se puede apreciar claramente en este lugar; al señor Ramón lo reconoce la gente en las calles, ya que convive con muchos de ellos, estando todos los días al pie del cañón. Tan es así, que hasta en el extranjero lo reconocen pidiéndole lonches a su llegada a México “Una vez en Disneylandia escuché que alguien gritó mi nombre a lo lejos, era un cliente que me reconoció e inmediatamente me pidió un lonche en tono de broma”. Los clientes respetan su oficio y le agradecen por estar ahí siempre que se necesita. El señor Ramón desde niño fue encargado de recoger el pan y ahora que se encuentra al mando del negocio, tiene en su poder un gran futuro para ella.

Se podría decir que fueron uno de los primeros negocios de “fast food” en Guadalajara, y ahora se ha convertido por el tiempo de preparación y demanda en “slow food” abriendo más su mercado, dejando huella y siendo parte fundamental de la gastronomía del centro histórico.

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