El optimismo de Mario Vargas Llosa

© Cortesía FIL Guadalajara / Natalia Fregoso
© Cortesía FIL Guadalajara / Natalia Fregoso

“Las grandes obras de la literatura que describen la felicidad humana son pocas. Las grandes novelas hablan de grandes frustraciones, fracasos e injusticias. Por eso la literatura es tan importante para el progreso humano, porque nos ha enseñado lo mal hecha que está la vida. Y a pesar de ello produce cosas bellas y nos da razones para vivir”. Esta es una de las muchas reflexiones que Mario Vargas Llosa obsequió a los periodistas en su conferencia de prensa, convocada una hora antes de su esperada charla con el escritor israelí David Grossman, en la ceremonia de apertura del Salón Literario.

El Premio Nobel de literatura 2010 platicó con la prensa sobre su más reciente novela, El héroe discreto, y su visión general de América Latina. Preguntado sobre la corrupción y la imperfección de los sistemas políticos latinoamericanos, el escritor peruano se ha mostrado muy optimista con el presente desarrollo de la región. “Si comparamos la América de mi juventud con la de ahora, podemos constatar un progreso considerable. Ya apenas quedan dictaduras militares y el resto del mundo nos empieza a mirar con admiración y respeto, porque hemos evitado la catástrofe que ha sacudido las raíces de los países desarrollados: la crisis económica”, señaló Vargas Llosa.

El legendario autor insistió en que América Latina está saliendo de ese pozo negro que ha habitado a lo largo de toda su historia republicana. “Desde que tengo uso de razón veo un Perú que da la impresión de ser un país estable que progresa, con un consenso social que acepta que la democracia es el único modelo posible para progresar sin violencia, complementada por una economía abierta que estimula las inversiones, algo que hubiera sido muy impopular cuando yo me presenté como candidato en las elecciones presidenciales en 1990”.

Una de las razones del optimismo del Premio Nobel es el ejemplo de países como Brasil. “Los dos brazos  derechos de Lula, acusados de robo, están uno en la prisión y el otro va en camino. Eso es un avance, antes estas cosas ocurrían, pero no se les juzgaba”, explicó el escritor, quien también recordó que en Perú “hemos admirado mucho a los pícaros exitosos”. Algo que es indispensable que cambie, según el célebre autor, para quien nuestro deber es acercar a los jóvenes más preparados a la política, en lugar de alejarlos. Y para ello hace falta optimismo, creer que las leyes y la política sirven para mejorar una sociedad, y no sólo para defender los derechos de unos pocos y aumentar las diferencias.

Llosa, quien siempre tiene la esperanza de que el mejor libro que va a escribir todavía no lo ha empezado (“se mantiene viva la ilusión”), reclamó el valor del verdadero héroe, nada espectacular y mucho más constante en la vida cotidiana que el modelo de héroe romántico que arriesga su vida en un solo acto que lo define. “El heroísmo que necesitamos es el sacrificio cotidiano”, dijo, haciendo referencia a su más reciente novela.

Como guinda del pastel a su intervención, el maestro recomendó a un joven autor peruano, Jeremías Gamboa, y su primera novela, Contarlo todo.

Fuente: Prensa FIL 2013

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