Me gustaría comenzar con el hecho de que significa la gestión cultural, el Lic. Jorge Bernárdez López señala en su artículo “La profesión de la gestión cultural: definiciones y retos 1” que es importante partir del significado que tiene para cada país el significado de cultura y concuerdo con el mismo, partiendo como el artículo del Portal Iberoamericano de Gestión Cultural desde el significado en Alemania de KULTUR que toma un sentido de diferenciación, como para Francia donde CULTURE se vuelve más universalista y que decir de los países ingleses, donde es más común escuchar gestión ARTÍSTICA que gestión CULTURAL.

Pero en nuestro contexto geográfico en Latinoamérica Gestión Cultural toma otro significado mucho más profundo que solo las artes, pues a partir de los años 90´s la OEI amplía el concepto de Gestión Cultural incorporando las técnicas  de desarrollo social, investigación, administración y difusión de las artes, y las convierte en estrategias de acción sobre el campo cultural.

Es importante señalar que la Gestión Cultural surge a raíz de cambios profundos que evidenciaron la necesidad de un actor que pudiera asumir de manera sistemática la reflexión sobre lo que sucede actualmente en nuestras sociedades, sus modelos de desarrollo y las acciones necesarias para dinamizar y administrar las prácticas culturales (Martinell, 2002, p. 220). Es decir busca darle nombre a todo aquello que ocurre en el contexto cultural de la sociedad.

Como todo en la vida la gestión cultural ha evolucionado y se ha ido adaptando a la realidad actual, pero sobre todo se ha logrado la integración de la misma al panorama latinoamericano de formación profesional, un claro ejemplo de ello es como a partir de la década de los ochenta comienza la impartición de cursos internacionales para los promotores culturales y es dentro de diez años más tarde donde se puede ver la presencia de dichos cursos en los estados de la república Mexicana.

Los gestores culturales antes promotores culturales nacen a raíz de la necesidad social de contar con individuos quienes pudieran promover y organizar actividades de promoción de arte y cultura a partir de la identificación de la realidad sociocultural que se vive en cada contexto.
Dichos gestores culturales empíricos han aprendido sobre las experiencias que generan su quehacer día a día, haciendo de su práctica algo lleno de valor, más que curricular, está lleno de experiencia la cual es irremplazable y sumamente eficiente al momento del trabajo de campo.

Pero la gestión cultural no se quedó allí, fue creciendo el auge comenzado con la oferta de  cursos, seminarios y encuentros, avanzando hasta llegar a ser ofertado como un grado de estudios de grado, diplomados y aún más de postgrados.

Es ahí donde la gestión cultural toma un posicionamiento en la sociedad como profesión. Pues con el pasar de los años las nuevas políticas culturales públicas, la iniciativa privada y el desarrollo de la sociedad civil o iniciativa privada demandan individuos profesionales en el área capaces de no solo ser agentes de cambio proponiendo actividades sino también con una participación activa no solo en el sector cultural sino también en las áreas de educación, salud, vivienda, comercio etc.

Se calcula que a partir del año  2012 la Licenciatura en Gestión Cultural ha comenzado a empoderarse cada vez más en las Universidades no solo en México sino en distintos países y por ende en los campos laborales tanto  públicos como privados solicitan perfiles de individuos quienes tengan conocimientos y habilidades para gestionar, diseñar y dirigir proyectos culturales para la sociedad.
Este grado de estudios tiene una duración de cuatro a cinco años a nivel licenciatura y a dos en nivel maestría, cuenta con la formación del individuo de una forma integral, preparándolo en aspectos sociales, políticos, económicos, mercadológicos y directivos.

El perfil del gestor cultural no puede ser encasillado en un solo perfil, puesto que se requiere una diversidad que es reflejada en las distintas funciones a desempeñar por parte del gestor, tomando en cuenta que existen en la participación social y de sociedad civil o bien de iniciativas grupales o individuales.
Es importante considerar el contexto donde se ve involucrado y tomar en cuenta que el Gestor Cultural estará inmerso en el mundo del arte y la cultura pero no como creador sino como mediador que acerque a la sociedad a los diferentes segmentos de la cultura.

Al estar tratando como mediador en la sociedad se requiere que sea flexible ante los aspectos que podrían presentarse, además de que se le pide tenga una misión de  planificación, dirección y comunicación en las áreas en las que se desempeñe.
Se podría definir como un emprendedor creativo, el cual busca generar un cambio en la sociedad de acuerdo a las necesidades y problemáticas que se identifique. Abordando por medio de proyectos de integración y desarrollo que beneficien al ámbito específico detectado.

Es importante tomar en cuenta el término de “la asociatividad gremial” dentro del campo de los gestores culturales.
Para comenzar dicho término se define  como: “organizaciones que reúnen a personas naturales, jurídicas, o ambas, con el objeto de promover la racionalización, desarrollo y protección de las actividades que les son comunes, en razón de su profesión, oficio o rama de la producción o de los servicios, y de las conexas a dichas actividades comunes.” (Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, 2014)
Quedando claro que es una asociación gremial, ahora enfoquémoslo en la importancia que esto tendrá para la sociedad y para los mismos gestores.

El gestor cultural al trabajar en colaboración la mayoría de las veces, por tal motivo es de suma importancia contar con redes de gestores culturales que permitan ampliar y enriquecer la gestión y aplicación de proyectos en las sociedad. Así como para tratar acuerdos sobre las políticas culturales, presupuestos económicos públicos por mencionar algunos.
Existen algunas redes de gestores culturales, a nivel del continente americano esta la presencia de “Red Latinoamericana de Gestión Cultural” y partiendo de ella existen redes de algunos países, como España, Uruguay, Colombia, Perú, Universitarios de México, por mencionar algunos.

Según la revista de Estudios Interdisciplinarios en Ciencias Sociales

UNIVERSIDAD Rafael Belloso Chacín, en su artículo “La triple construcción de la gestión cultural en Latinoamérica”, el Dr. José Luis Mariscal Orozco señala que con respecto a la formación Universitaria de la Gestión Cultural: “en la actualidad he podido identificar 147 programas en la región 4 %concentrándose mayoritariamente en cuatro países: 29% se encuentran en México, el 21% en Argentina, el 16% en Brasil y el 10% en Chile…además “34% de la oferta es de licenciatura o pregrado, el 19% es de diplomados, 18% de maestría, así como 10% de tecnicaturas y un emergente 2% a nivel de doctorado”


En la anterior tabla se muestra la información graficada a nivel Latinoamérica, ahora bien en lo que respecta a la Universidad de Guadalajara, cuenta con un grado virtual de Gestión Cultural y una Maestría Semi-presencial, preparando al individuo  con un perfil de egreso con las siguientes características:

“El gestor cultural, a través de una visión multidimensional, transdisciplinar, incluyente, sustentable, creativa e innovadora y orientada al cambio social, tendrá las siguientes competencias:

  • Diagnóstico y prospectiva de la organización social de la cultural;
  • Diseño de proyectos culturales;
  • Gestión y administración de los recursos;
  • Organización social;
  • Difusión de los proyectos culturales;
  • Operación de acciones culturales;
  • Evaluación de proyectos culturales.”

Así como una especialización en las siguientes áreas:

  • Investigación Cultural: para investigaciones académicas, diagnósticos y evaluaciones, estudios de viabilidad o de mercado en escuelas, universidades, centros de investigación y empresas de investigación y mercadeo;
  • Políticas Culturales: para el desarrollo y seguimiento de planes y programas de desarrollo social en instituciones gubernamentales y no gubernamentales, empresas y fundaciones;
  • Espacios Culturales: gestión de proyectos institucionales, creación de ofertas y de instituciones culturales auto-sustentables en museos, galerías, centros turísticos, casas de cultura, teatros, bibliotecas, reservas naturales, entre otros;
  • Educación artística: propone como campo de desempeño instituciones gubernamentales y no gubernamentales, empresas turísticas y de entretenimiento y centros de espectáculos, por mencionar algunos, pues serán capaces de administrar y operar ferias, festivales, encuentros, congresos, muestras, conciertos, etc.;
  • Comunicación y medios: para la gestión de estrategias de comunicación social de la cultura en universidades, medios de comunicación, editoriales, organizaciones no gubernamentales, fundaciones y empresas;
  • Emprendimiento cultural: para la creación de empresas culturales sustentables que favorezcan el desarrollo social y económico de las comunidades.

Los programas de formación en Gestión Cultural deberán estar en constante “movimiento” es decir actualización  de la constante dinámica que ocurre en el ámbito cultural. Tomando en cuenta los fenómenos de la globalización y como estos llegan a la sociedad, las nuevas tecnologías y la variante economía que involucra a la cultura.

” Creo que el ritmo de cambio social que genera la ciencia es tan rápido, que la cultura no puede asentarse, porque requiere un proceso de al menos tres generaciones. Si cultura son todas aquellas actitudes que aceptamos como evidentes, la ciencia no permite su asentamiento, porque innova muy deprisa y no permite generar consensos culturales acerca de ciertas conductas “”. (Lamo de Espinosa 1996)

Exigiendo al gestor una anticipación a los posibles escenarios cambiantes de la sociedad, apoyándose de una constante preparación, pero sobre todo de la vivencia y experiencia, así como el registro de las intervenciones culturales que se realizan.

Para ello en todas las áreas de intervención social, pero aún más en la gestión cultural, es necesario un proceso de investigación activo. Tomando en cuenta lo mencionado anteriormente de la sociedad cambiante y con nuevos fenómenos se requiere no solo de actualización de información sino de profundizar y cuestionar el porqué de la misma.
A pesar de que la sociedad está llena de momentos “intangibles” y resulta un tanto complejo adentrarse a los mismos, no se debe olvidar que son necesarias aquellas conexiones objetivas y organizadas, dejando a un lado la dependencia a la memoria cultural colectiva y accediendo a un proceso de investigación formal. Mismo que generará instrumentos de medición de impacto, nivel de consumo, cumplimiento de metas etc. Permitiendo una mayor profesionalización de la labor del gestor cultural.

Tomando en cuenta los avances que se han logrado hasta el momento, comenzando por un flujo de información más al alcance de cualquiera no solo en los involucrados en la gestión cultural, sino hacia cualquier público en general.

Pero no todo está hecho, es un deber para el gestor cultural no solo cuestionar todo cambio o acción que tenga lugar en la sociedad, sino investigar la raíz del mismo, generando nuevas preguntas, hipótesis y por su puesto respuestas tangibles.

Todo estudiante y egresado podrá aportar con la evidencia del desarrollo de sus habilidades y conocimientos. Haciendo de lo aprendido una realidad experiencial y vivida en la sociedad y contexto donde se radica.
De esta forma dará testimonio de la importancia y trascendencia que tiene su proceso de profesionalización para y en el contexto actual.

Incitando a más personas al estudio de la misma ciencia que involucra la cultura + procesos sociales generando una transformación de la visión y apreciación de lo que el gestor cultural es y realiza.

Por: Angélica Lugo Torres

BIBLIOGRAFIA

Categories: Artículos

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