Por dentro y por fuera de la Revolución Mexicana

En nuestro reciente viaje a la Ciudad de México tuvimos la oportunidad de visitar y recorrer el Monumento a la Revolución Mexicana, un espacio lleno de historia que muy pocos conocemos y que es digna de ser compartida.

Inicialmente el entonces presidente del país, Porfirio Díaz, tenía la idea de conmemorar el primer centenario de la Independencia de México con la construcción de un gran Palacio Legislativo, el cual sería uno de los más grandes y lujosos del mundo.

El encargado de la realización del proyecto fue el arquitecto francés Émile Bérnard, a quien se le eligió por medio de un concurso internacional. Iniciando en 1906 su construcción partiendo de una gran estructura metálica, el material para construirla llego en tres barcos desde Nueva York, y unos cimientos de vanguardia. Con el inicio de la revolución mexicana y la falta de recursos, orillaron a que su construcción fuera suspendida en 1912, dejando a  la gran estructura metálica abandonada por dos décadas.

Fue en 1933 que el arquitecto mexicano, Carlos Obregón Santacelia propuso rescatar la estructura y transformarla en un monumento a la lucha revolucionaria. Revistiendo la gran estructura con piedra y aliado con el escultor Oliverio Martínez, se logra incorporar cuatro estructuras, una en cada pilar, representando la independencia, las leyes de Reforma, Agrarias y Obreras. En 1936 se construye como mausoleo y en años posteriores se depositan en la base de los pilares los restos de las figuras revolucionarias: Venustiano Carranza (1942), Francisco I. Madero (1960), Plutarco Elías Calles (1969), Lázaro Cárdenas (1970) y “Pancho” Villa (1976).

Hasta 1938 se concluyó la construcción del monumento, el cual contaba con dos elevadores, uno de trayectoria recta y otro de trayectoria curva, este último llegaba hasta la parte más alta del edificio en donde se accedía a un mirador.

Después de treinta años de funcionamiento, el monumento vuelve a estar en abandono, y es hasta el 2009, en margen del centenario de la Revolución Mexicana, cuando se decide rescatar, remodelar y restaurar toda la plaza, integrando una nueva entrada que permite hacer un recorrido por los cimientos de este gran e impresionante lugar.

Aparte del ingreso al mirador de 360° y a los cimientos, se permite realizar un recorrido por la parte interna del lugar en donde puede ver y conocer la estructura metálica del mismo. Aprovecha la oportunidad de tener el recorrido guiado. También en la base del monumento se encuentra un museo dedicado a la revolución.

Como una de las partes sorpresa del recorrido guiado, se podrá apreciar una representación de las más icónicas fotografías revolucionarias, un par de figuras de cera fabricadas por el Museo de Londres de Madame Tussaud, con réplica exacta de vestuario de estos legendarios personajes.

Ubicado en la explanada de la Plaza de la Republica, en la Colonia Tabacalera, el MRM es un lugar al que, si estas de visita por la CDMX o tienes pensado visitarla pronto, no puedes pasar la oportunidad de recorrerlo y conocer toda su historia, tanto del lugar como del movimiento revolucionario. Es una experiencia realmente interesante y emocionante, el recorrido por todo el lugar puede tardar de entre dos horas hasta tres horas y media, y puedes deleitarte con una vista espectacular de la ciudad.

Para mayor información sobre el costo del ingreso a los recorridos y el mapa del monumento ingresa a la página: www.mrm.mx

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