Dorada de David Miklos | Subidos de Tono

Cada que ingreso a una librería mis pasos buscan las historias únicas, en muchas ocasiones el desencanto de tal o cual autor en una lectura previa evita que pierda el tiempo buscando entre los anaqueles, pero tengo que confesar que siempre termino rondando los mismos pasillos, aquellos que guardan entre sus espacios un lugar para las novelas de corte erótico. Recorro minuciosamente cada libro hasta encontrar aquel que provoque en mí alguna sensación al ver la portada, al leer su título o la descripción de la contraportada. Así fue que llegó a mis manos Dorada una novela de David Miklos, a quien tuve el honor de conocer durante un taller de escritura y erotismo hace unos años aquí en Guadalajara y que sin duda es uno de los mejores autores del género.

Confieso que de inmediato sentí la necesidad de leerlo, el título de Dorada atrajo mi atención y decidido abandoné la búsqueda y me dispuse a retirarme de la librería con mi botín e ir a beber un café para disfrutar, según yo, de las primeras páginas del libro. Caminé hasta el sillón más cercano, di un sorbo al café y de pronto me vi sumergido en un viaje increíble dividido en dos partes que nos lleva a imaginar un lugar increíble donde las mujeres que habitan ese lugar seducen al mundo con su belleza única y salvaje. Mis ojos se abrieron aún más, olvidé el café y puedo jurar que en un instante estaba sentado junto a aquella mujer de pechos esféricos y un culo compacto susurrándome al oído “Bienvenido a La Dorada”.

Mi respiración se entrecortó, suspiré con fuerza y ahí estaba yo nuevamente en una cafetería llena de personas. Sonreí, me di cuenta que todo el tiempo Miklos cual flautista de Hamelín con un lenguaje sin cargas retóricas y con una estética impecable me obligó a fantasear, a dejarme guiar por mis deseos y ocupar el lugar del narrador con una agilidad asombrosa que me hizo devorar la primera parte en minutos. Bebí con prisa mi café mientras recuperaba mi respiración y evitaba mostrar mi clara excitación.

Al llegar a casa no pude resistirlo, busqué un espacio solitario y apagué mi teléfono, estaba decidido a no dejar que nada me interrumpiera, tenía la necesidad de encontrar esa frontera entre la fantasía y la realidad donde el narrador se había perdido al igual que yo. Los minutos seguían transcurriendo mientras imaginaba cada espacio, cada detalle, e intentaba comprender a cada uno de los personajes y su papel detrás del misterio central de la novela.

En un momento todo dejó de importarme, me dejé llevar por la necesidad, por mis impulsos sexuales y me encontré disfrutando de los aromas y del sabor que ocultan los cuerpos seductores de las Doradas que hábilmente describe Miklos. El libro cayendo de mis manos me sacó de mi fantasía y fue en ese momento en que al abrir mis ojos volví a la dolorosa realidad, todo había sido resultado de lo poderosas que son nuestras fantasías.

No puedo finalizar sin recomendarles este libro y además invitarlos a que lean otras de las obras de Miklos como Brama (Tusquets, 2013), El abrazo de Cthulhu (Textofilia 2013) y Miramar (Textofilia, 2014) que también están ya en mi pequeña biblioteca de literatura erótica.

Si quieres conocer más sobre David Miklos: http://www.planetadelibros.com.mx/david-miklos-autor-000062877.html

Por: @JavierDíazDL

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