Acercarse a El Quijote | Lecturas para llevar

“(…) los mozos la leen, los hombres la entienden

Y los viejos la celebran; y, finalmente, es tan trillada

Y tan leída y tan sabida de todo género de gente (…)”

(Don Quijote de la Mancha, Cap. III, parte segunda)

 

El pasado mes de septiembre se conmemoró el cuadringentésimo aniversario luctuoso del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra quien fue soldado, poeta y dramaturgo pero es particularmente reconocido y recordado por su novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. En el año de 1605 fue puesta a la venta la primera parte de esta novela, mientras que la segunda parte se publicó diez años después y como reparación a una segunda parte apócrifa publicada un año antes, en 1614, por un tal Alonso Fernández de Avellaneda. Hablarles de la obra sería redundar en aspectos que la mayoría conoce sino de primera vista, sí de oídas. Un señor de casi cincuenta años que se pasa los días y las noches leyendo libros de caballerías hasta que un día decide, aunque no es tanto una decisión sino más una convicción, ser un caballero andante para así eliminar las injusticias del mundo.

Un día, sin avisar ni a su sobrina ni a su ama, comienza sus aventuras, en un principio solo pero después acompañado de su fiel escudero Sancho Panza. La frase que da inicio a esta obra clásica de la literatura es memorable, En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, …, por el aura de misterio rodea a esas palabras, misma que actúa como catalizador de la curiosidad en el lector. Sin embargo, debemos admitir que existe un desencantamiento cuando de obras clásicas se trata, especialmente cuando las aconsejamos a los jóvenes quienes nos miran preguntando si hablamos en serio, suspiran y sólo de ver el tomo de enormes proporciones piensan cuánto tiempo les llevará terminarlo. El desencantamiento del que les hablo no tiene que ver con la calidad de la obra sino con las expectativas que se tienen actualmente de la lectura.

La lectura, se piensa, debe ser, rápida y permitir acceder a más títulos relacionados con el autor de la saga. Los intercambios de información no han cambiado, de boca en boca, de red social en red social, se van dando y llevando las recomendaciones, todos somos críticos literarios. Recuerdo que la primera vez que leí El Quijote fue durante mis días como estudiante de Letras Hispánicas, dedicamos todo un semestre para estudiarlo. Uno de los temores que cruzó por mi mente fue si sería capaz de entender el idioma pues aunque se trata del español, es el español del 1600; cuál sería mi sorpresa al darme cuenta que no sólo era capaz de entenderlo sino también de apreciarlo. Pero, ¿cómo llegar a los jóvenes?

quijote

Felipe Garrido recordó la primera vez que su padre lo acercó a El Quijote, relatándole las historias que ahí sucedían, una combinación entre el relato original y la narración de una versión para niños; el gusto creció tanto en él que lo llevó a aventurarse en la lectura del original. Y es que Felipe Garrido además de ser narrador, poeta, traductor, cronista, miembro actual de la Academia Mexicana de la lengua, profesor, ensayista y editor; también se ha dedicado a promover la literatura. De esta labor surge El Quijote para jóvenes (Alfaguara, 2013). Esta es una edición que sirve de guía para la lectura posterior de la novela pues la finalidad es que los jóvenes, después de leer este libro, quieran conocer la obra de Cervantes.

El libro compendia las acciones, muestra un resumen de cada capítulo, además de utilizar citas de algunos de los pasajes, aquellos que llaman la atención, para completar la idea en los lectores; además, los títulos aparecen completos. Aquellas palabras que representan una dificultad en la comprensión tienen su versión, entre paréntesis, en el español actual. De hecho, Felipe Garrido nos advierte que “Para disfrutar en toda su grandeza las situaciones cómicas, trágicas o solemnes; los chispeantes o conmovedores diálogos; (…) los matices del lenguaje, la riqueza de las ideas, habrá que leer, completo, el texto del Quijote.” Este libro es una invitación para ello.

Por: Cecilia Pedraza.

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