Nuestros muertos nos mantienen vivos

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Cada año el mundo voltea hacía México, la tradición de celebrar a quienes se han marchado hace que se pregunten sobre la celebración a los muertos en nuestra cultura, desean saber qué es lo que nos mueve a poner un altar en nuestros hogares, quieren imaginar por qué  esperamos durante las noches previas la llegada de nuestros muertos cocinando alimentos, picando papel o poniendo flores de cempasúchil, pero parecen no comprender las razones que tenemos para ofrecerles un festín con los platillos y bebidas favoritos de nuestros seres queridos. Aún con todo esto desde el 2003 esta tradición ha sido reconocida como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Pero cual es la razón de que no temamos a la muerte, primero porque nuestra muerte no es terrorífica, la muerte mexicana tiene un rostro de mujer, es atractiva y viste de gala celebrando nuestra partida de este mundo o al menos eso creemos. Como mexicanos nos gusta pensar que los que se fueron se libraron de seguir viviendo aquí, que están mejor donde sea que se encuentren y que pronto les veremos para celebrar con tequila y mariachi a nuestra llegada al inframundo. Pero mientras tanto cada 2 de noviembre brindamos con ellos para que no nos olviden, para refrendar el cariño, reír con sus ocurrencias y volver a abrazarlos por unas cuantas horas y refrendar las promesas de ser quienes ellos querían que fuéramos.

Personalmente cada año me gusta recordar a mis padres, sus momentos buenos y malos, las historias que los volvían quienes eran y que definieron a quienes somos mis hermanos y yo. Eso es para nosotros la muerte, un hasta luego que nos provoca llanto, pero también es un recordatorio de que en este mundo estamos de paso, y que como decía el mítico José Alfredo Jiménez, “comienza siempre llorando y así llorando se acaba, por eso es que en este mundo, la vida no vale nada”.

Por eso celebramos a nuestros muertos, porque son ellos quienes mantienen nuestra esperanza de que cuando el momento de partir llegue, nos iremos acompañados de la hermosa Catrina cantándonos “La llorona” con la voz de Eugenia León (como en el Cortometraje “Hasta los huesos” de René Castillo) mientras del otro lado una fiesta multicolor nos espera con aquellos que se han adelantado pero que no nos olvidan.

Eso es lo que mantiene viva esta tradición mexicana, la esperanza de volver a estar con nuestros muy queridos muertos.

@JavierDíazDL

 

P.D. Les comparto el altar digital que cuando comenzaba LeNous construimos en honor a nuestros muertos y que es portada de este artículo. http://lenous-web.com/altar/

Además les comparto el cortometraje Hasta los huesos del director René Castillo

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