Del teatro y lo complejo | RoadThinkers

teatro
Fotografía: Sara Pinedo

Tratar de definir el concepto cultura es por demás complicado, sin embargo de manera inmediata e intuitiva, me atrevo a decir que cultura es todo aquel contenido que interiorizamos de tal forma que ayuda a nuestro vivir, por lo cual tiene dos implicaciones, una ética y la otra intelectual. Por definición, ambas inseparables una de la otra para que pueda llamarse cultura. Ahora, ese proceso de despliegue ético e intelectual del cual nos vemos afectados al ser participes como espectadores, también lo efectuamos, es decir, es un proceso de ida y vuelta, que termina teniendo una fuerte repercusión en nuestras ideas, a lo que llamaré significación.

El teatro es una manifestación cultural, pues desde mi perspectiva tiene las dos implicaciones que ya hablamos. Difícilmente alguien puede acudir a este y no haber cambiado algo en nuestras ideas. Le exigimos al teatro y este nos exige a nosotros, es un choque de ideas en donde siempre al salir, cambió algo. Dentro de toda la infinita gama de perspectivas y aristas en los temas que él toca, hoy me quiero referir a la actividad en general de ir al teatro.

El teatro es complejo, por definición y naturaleza. La significación que conlleva ir a ver una obra, permea las ideas más abstractas posibles y las conjeturas mas aventuradas. A lo cual me atreveré. Sostengo que las personas que aprecian el teatro en toda su complejidad, son aquellas que saben amar. Puesto que vivimos en un mundo cuya lógica parece ir encaminada a asumir una pretenciosa búsqueda de lo fácil y lo rápido, cuando somos sujetos de esta lógica, las cosas se manchan con tinte de ser un tanto superfluas. ¿Cómo no caer dentro de esta dinámica? Si el mundo y estar en él nos exige eso, lo fácil y lo rápido.

Nietzsche decía “busquemos la eternidad en el instante”. Así es el teatro, una eternidad de instantes e instantes eternos. Al ser el teatro una de las expresiones culturales más complejas porque es de la que más nos exige esfuerzos y habilidades, que como espectadores debemos tener, no es fácil consumirlo, incluso a veces duele. Perderse un instante de una obra es perderse una eternidad. Aunque nos lleve solo un instante mirar al celular por un mensaje a mitad de una obra, y parezca insignificante ese lapso de tiempo, fue solo eso, una eternidad.

Amar quizá sea eso, volver eternos esos instantes, explotar la complejidad del momento, pues no podemos a diferencia de otras actividades, dar pausa y después un tanto continuar con la misma energía y pasión. Tiene que ver con la actitud y entrega con la cual nos acercamos a las cosas. Un diálogo de significaciones.

Por: Dorian Hernández Vázquez

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