Instrucciones para leer y escribir poesía | Lecturas para llevar

La gloria o el mérito de ciertos hombres

consiste en escribir bien; el de otros consiste

en no escribir.

Jean de la Bruyère

 

Conocer el propio idioma es difícil cuando se trata de conocer las categorías gramaticales, los tiempos y modos verbales, el orden de las palabras en una oración, en fin, puede convertirse en un desafío cuando hablamos acerca de transcribir el pensamiento; aunque, en cuanto a la oralidad, al utilizar la lengua materna es sencillo comprender lo que dicen los demás y, de igual manera, expresarnos sin detenernos a analizar el empleo que hacemos de las palabras. Hay quien asegura que la manera más sencilla para aprender cualquier cosa, como otra lengua, es a través del juego, quizá por ello el escritor Hugo Hiriart (ciudad de México, 1942) propone distintos ejercicios lúdicos que involucran ejemplos de la poesía tradicional, aunados a una explicación breve acerca de las reglas que se requieren al escribir poesía.

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El libro Cómo leer y escribir poesía (Tusquets Editores, 2013) surgió como una necesidad para dar a conocer el idioma español en un instituto en Nueva York, al que llegó a trabajar Hugo Hiriart. Para él, la mejor manera de acercarse a otro idioma es mediante la poesía, pues dice que ésta es la esencia, el alma, de cualquier lengua. Los distintos capítulos en los que se divide tienen en común ser concisos y mostrar un lenguaje inteligible para cualquier lector, especialmente para aquellos que no han tenido ningún acercamiento a este género. Es una invitación no sólo para aprender español sino para descubrir que la poesía no depende de arranques frenéticos sino de una singular capacidad de observación.

La lectura de este libro requiere tener una libreta y lápiz a la mano, si es que está chapado a la antigua, de lo contrario una aplicación de notas también le servirá. Lo primero que aprenderá será a degustar las palabras, cada una de ellas tiene un sabor, un olor, una textura distinta; las uniones llegan después, pero estas relaciones son distintas a las que uno espera, precisamente en eso consiste el método que nos devela casi al final, pero no intente llegar ahí sin antes haber recorrido las construcciones que poetas como Espronceda, Bécquer, Gertrudis Gómez de Avellaneda o Lope de Vega dejaron para nosotros.

Leerá Romances así como corridos mexicanos, comprenderá la estructura del soneto y del haikú, también conocerá las características de la poesía moderna pero sobre todo tendrá la posibilidad de escribir sus propios artefactos verbales porque como dice el poeta James Fenton “la manera de aprender a escribir poesía es escribiendo poesía”. Ahora bien, la maestría requiere de tiempo y dedicación, pero, modificando la cita de Fenton, diría que aprender a disfrutar de la poesía sólo se logra leyendo poesía.

Por: Cecilia Pedraza

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