¡Viva México! | Entre Calles e Historias

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Fotografía: www.jalisco.gob.mx

Tenía cinco años, bueno casi seis cuando mis padres me llevaron por primera vez al centro de la ciudad de Guadalajara, para ser parte de la celebración mexicana mejor conocida como el grito de dolores o el grito de independencia, y así gritar ¡Viva México! con la multitud que se daba cita desde temprano ese 15 de septiembre en la plaza de armas.

Después de ver esos eventos por la tv desde chico ahora me tocaba ir. Mis recuerdos con pocos para ser honestos, recuerdo que mis padres me llevaban de la mano en todo momento entre las personas que estaban allí reunidas, había de todas las edades y algunas portaban grandes sombreros con la leyenda: Viva México, algunos otros con escandalosas trompetas tricolores y matracas que hacían sonar en cada momento. Entre los niños había sonrisas cuando eran pintados en el cachete o hasta en la frente con la bandera mexicana por un señor extraño, que rápidamente les aplicaba la pintura, cobraba y se iba.

A los costados de la plaza había puestos donde encontrabas banderas de todos los tamaños y algunas pelucas de Miguel Hidalgo. Pero lo bueno se encontraba en los puestos de antojitos mexicanos, que si un pozole, elotes que iban del asado, en vaso con limón y sal, en plato con queso y crema, claro si querías no faltaba el ingrediente que distingue a los mexicanos, el chile. Llegaba el olor a comida al pasar, de solo eso daba hambre entre puestos, no faltaba el de gorditas y sopes, además de los respectivos taquitos de distantes carnes. Después de haber cenado en un puesto, caminamos adentro de la plaza, abriendo paso para buscar un lugar mejor para que yo pudiera ver hasta el balcón donde se daría el grito acompañado después con unas campanas.

El momento había llegado salió un señor en el balcón y comenzó, era el gobernador de la ciudad que nombraba a los valientes personajes que hicieron posible la libertad, todos en un solo grito que decía ¡Viva!, para el final dar el grito con toda la emoción de ¡Viva Mexico!, un grito que retumbara por siempre en los mexicanos.

Mientras que en el centro de Guadalajara la gente iba llegando, tomando lugar para presenciar del espectáculo que se ofrecería antes, durante y después del grito de independencia, otras personas lo festejaban en casa, tal vez solo como un pretexto más para convivir entre amigos y familiares.

Desde las 7 de la tarde-noche ya van llegando todos, cada quien con una cazuela llena de comida. Todo tipo de guisos mexicanos se iban reuniendo en la mesa: bistec a la mexicana, con su jitomate y cebolla; chorizo con papas, mole, frijoles, cochinita pibil, chicharrón en salsa roja o verde y por supuesto no podían faltar las tortillas, con las cuales nos haríamos unos ricos tacos con todo lo traído.

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Fotografía: www.jalisco.gob.mx

Por supuesto no podían faltar los nopalitos, las salsas rojas y verdes, con chile y sin chile; el guacamole, el que más rápido se acaba y el rico pico de gallo; las botellas de tequila, refrescos y las jarras de agua ya estaban junto a la comida. Todo esto completaba la cena que tendríamos esa noche.

Algunas niñas peinadas con trencitas, con algún broche tricolor adornando nuestro cabello, collares, pulseras, aretes, todo en colores verde, blanco y rojo; mientras que los niños traían sus pistolas de juguete, algunos con algún bigote falso y sus sombreros, todo con tal de representar un poco de México.

Niños y adultos, todos reunidos para pasar un rato agradable, no faltaba quien sacaba la lotería, solo los más pequeños se entusiasmaban por jugarlo, los demás lo tocaban ya más entrada la noche, haciendo sus apuestas de a peso. Hasta que llegaba el momento del grito, en donde hacíamos sonar cualquier cosa que tuviéramos a nuestro alcance y reíamos sin parar, algunas veces prendiendo la pirotecnia que habíamos podido conseguir.

Es lo que sucedía en una noche, donde todo se tornaba verde, blanco y rojo, todos tenían algo en el cuerpo con esos colores, en sus casas, en sus carros y negocios, todos estábamos felices de decirnos mexicanos. Una noche en donde, en donde sea que estés, la gente se juntara para conmemorar la independencia de México.

Por: Ariana Díaz / Gustavo Morales

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