Existencialismo mexicano

Trato de alejarme de ideas que caigan dentro de los nacionalismos irracionales, cuyos fundamentos de estas ideas sean siempre la defensa de otros humanos, contra otros países. Todas las ideas que buscan una pretensión loable de encontrar una identidad constante de todos los integrantes de un país, están normalmente basadas en el miedo, el miedo del otro, de otro ser humano. No se puede culpar a los ciudadanos que se sientan identificados con algunos nacionalismos que estén en el tenor ya mencionado, pues siempre son cosas buenas como la valentía, el orgullo, coraje, agallas, etc.

Sin embargo rechazo esos adjetivos que intenten esa comparación con otro ser humano, presuponiendo que tal atributo de los integrantes de cierto país es más que el de otro. En ese sentido, casi todas las virtudes que fundamentan los nacionalismos, aunque seas siempre virtudes, no deben diferenciar quien es mejor que quien.

Podríamos hablar de varios adjetivos que identifiquen al mexicano, atributos, virtudes e incluso defectos que parecen ser constantes a los mexicanos, pero ese es el problema, todas estas virtudes o defectos son humanos, y en circunstancias, no exclusivos a países. Por lo tanto, en el afán de encontrar un rasgo característico del mexicano y, que a su vez, sea legítimo, y por legítimo me refiero a que, no compare entre sí y no se inspire en el miedo a otra persona, creo haber encontrado uno que aunque, sostengo es muy propio de México, es humano.

La cultura mexicana propone un existencialismo interesantemente profundo. Un estado de confusión que se goza y se padece, un estado donde la línea que divide la alegría de la tristeza es casi invisible. Donde los hombres invencibles a toda vicisitud de la vida son a su vez, el cristal más frágil ante una mujer. Donde las mujeres desarrollan una sabiduría que parecen saber de pies a cabeza el oficio de la vida. Se celebra de alegría  el dolor y  cuando se llora parecer que estamos riendo a carcajadas. Donde se le hace una fiesta a la muerte.

DiaDeMuertos
Foto: Rodrigo Cruz / México Desconocido

Los polos emocionales de sentimientos que parecen contrarios, se unen tanto, que lo que queda por hacer es disfrutar aunque se sufra. Y en este estado, las conversaciones semejan a la de los antiguos filósofos griegos. Recordando a José Alfredo Jiménez, quien cantando nos dice que “la vida no vale nada” y, en este estado, los extraños siempre son amigos, porque en la pena y alegría, ahí nos conocimos. Nos une el cariño de compartir esos lugares que toda persona sin excepción ha estado.

Esa es la propuesta del mexicano, un adjetivo que no es de México para los mexicanos, sino de México para el humano. Esa es la idea, buscar virtudes de distintas culturas y países para explotar la complejidad de ser humanos, encaminado a un nacionalismo de distintas nacionalidades. Un nacionalismo por elección.

La invitación es pues, mexicanos disfrutar la maravillosa cultura que tenemos, cuidarla y compartirla. Y a los extranjeros que nos visiten, gocen y padezcan con nosotros, a fin de cuentas, es lo mismo.

 

Por: Dorian Hernández Vázquez

One thought on “Existencialismo mexicano

  • agosto 27, 2016 at 8:40 pm
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    “Un estado de confusión que se goza y se padece, un estado donde la línea que divide la alegría de la tristeza es casi invisible. Se celebra de alegría el dolor y cuando se llora parecer que estamos riendo a carcajadas…”
    Una mezcla de sensaciones podría decir que es eso lo que proponemos como mexicanos, como humanos, como mujer. Verdaderamente claro y acertado Dorian, felicidades, ojala y nos vuelvas a deleitar con tus palabras.

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