Muros de pastiche y tiempo | Road Thinkers

“El muro es la pantalla del escenario social,
nosotros como actores seremos aplaudidos
o abucheados en él”
Gustavo A. Ortiz Serrano

Capturar, exponer, testimoniar, conducir la vista a fachadas y recovecos de la cotidianidad urbana es, a primera vista, la premisa de François Dolmetsch, artista londinense que en comunión con el museógrafo Gustavo Adolfo Ortiz Serrano, inauguró la obra PALIMPSESTOS TROPICALES el pasado 25 de febrero a la cual asistieron una cantidad considerable de consumistas activos del arte.


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Aunque el arte contemporáneo precisa del contexto para dialogar y en muchas ocasiones del estament preparado previamente, es posible evitar ese discurso y adentrarse a las vísceras de la yuxtaposición fotográfica de Dolmestch, quien se convierte en curador de una ciudad que se ha dado por sentada, mostrándonos en un sólo trozo de pared su memoria como si se tratarán de capas de piel. Estas obras fotográficas permiten apreciar los años transcurridos entre vandalismo, restauración y olvido que afectan a una omnipresente metrópoli la cual encuentra en el artista un traductor a sus marcas, a quienes adiciona una nueva capa virtual: la del observador.

 

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Entre el graffiti y los carteles corroídos que componen “El hombre vestido de blanco” se encuentra un ente que es fácil identificar en una de las fotografías, pero es gracias al artista que ha atinado con su existencia que, arrancado de la extensión de paredes donde habita, se nos presenta dentro de la comodidad del encuadre. De este modo se hace evidente el virtuosismo de Dolmestch, que fotógrafo e intérprete a la vez, adopta analogías de pinturas célebres, imágenes que evocan glitch-art, collages saturados y accidentales que llaman a la vista, colores que figuran oleos hiperrealistas, combinaciones distintas de presentaciones que triangulizan el fondo y el nombre; aunque esto mismo puede ser motivo de disputa entre gustos de espectadores, como pude escucha durante el evento, ha sido la forma apropiada para enriquecer el mensaje ya que no sólo basta encontrarse con la pared que, compositivamente, es la indicada y fotografiarla sino también saber por qué debe ser fotografiada. Además, la manera en que la obra fue presentada (colgada y sostenida con tachuelas) provocó comentarios dispares donde reinaba la informalidad de la exhibición, por mi parte prefiero pensar en que Dolmestch concuerda con la frase de McLuhan: el medio es el mensaje.

En lo que respecta a Ortiz Serrano,  su texto concibe el énfasis necesario que redondea la intencionalidad del artista y esclarece incógnitas usuales entre el auditorio que en ocasiones, cuando no se encuentra entre el público objetivo de creaciones de tendencia postmoderna, no alberga expectativas mayores que enriquecer su tarde.

Finalmente, podría considerarse un error del Museo de las Artes (MUSA) haber inaugurado la exposición una semana antes del inicio del FICG 2016, por posibilidades de terminar en las sombras de un gran evento. Sin embargo, Palimpsestos Tropicales de François Dolmetsch no desaparece junto al Festival de Cine, sino que permanece dentro de las Exposiciones Temporales en espera de nuevos espectadores quienes recorrerán ciudades sin salir de los márgenes de una obra que no merece quedar sólo archivada.

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Valeria J. Sosa

@road_thinkers

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