Poesía de Luis Eduardo García | Boutique de Poésie

Luis EduardoEn esta nueva publicación de la Boutique de Poésie les presentamos al poeta Luis Eduardo García quien llega invitado con su poesía a esta sección y que estará participando este 11 de Marzo en el Ciclo de Poesía en Voz de sus Autores en la sala Higinio Ruvalcaba del Ex Convento del Carmen a las 20:00 horas.

Sobre Luis Eduardo García

Nacido en Guadalajara en 1984, es autor de Dos estudios a partir de la descomposición de Marcus Rothkowitz (FETA, 2012), Instrucciones para destruir mantarrayas (Filodecaballos, 2013) y Una máquina que drena lo celeste (Zindo & Gafuri, 2014).

Ganador del Premio Nacional de poesía joven Elías Nandino 2012.

 


 

 

LO QUE SINTIÓ CUANDO LA HOJA SE ACERCABA A SU CABEZA NO PUEDE SER REPRESENTADO

 

Podemos prescindir de las vísceras;

son horrendas y nunca evocarán el cielo.

 

Lo que se descompone no puede ser bello.

El corazón no puede.

El hígado no puede.

 

La belleza está lejos de nosotros.

 

 

Con ustedes:

 

Lajos Balatony.

 

 

 

 

 

ANÁLISIS DEL TEXTO

 

El título de un poema nos suele otorgar la primera pauta para elaborar una interpretación relativamente coherente del texto, a partir de él podemos hacernos una idea sobre ciertas cuestiones esenciales, tales como el tono, el aroma, los vínculos  emotivos con los que el autor intentó arponear al lector , etc.

En este caso, el título “Lo que sintió cuando la hoja se acercaba a su  cabeza no  puede ser representado” nos habla claramente de:

 

  1. A) Dios es una motosierra
  2. B) Una falla en la máquina

 

Con base en lo anterior, en el verso inicial:

 

Podemos prescindir de las vísceras

 

me  atrevería a pensar que los recuerdos de infancia del autor intervienen de una forma  directa; la  contemplación de la nieve y de los lagartos de agua  helada podrían haber influido  para formar lo que llamo  “una metafísica de lo repulsivo”.

 

Enseguida nos encontramos el siguiente verso:

 

 son horrendas y nunca evocarán el cielo

 

el cual funciona a partir de una asociación obvia con el verso de Wallace Stevens  “And I remembered the cry of the peacocks”. El cielo y los pavos reales.

 

La siguiente construcción:

 

Lo que se descompone no puede ser bello

 

nos remite a una zona desértica  donde se llevan a cabo ensayos nucleares, o en su

defecto, a orquídeas.

 

El cuarto verso es uno de los más complejos del poema, al leerlo,  inmediatamente nos viene a la cabeza Joseph Merrick corriendo en estampida. Es  casi imposible saber si:

 

El corazón no puede

 

se refiere a la lluvia que cae, a los  búfalos que rondan por el cuarto o a la  instalación propiamente dicha.

 

Lo anterior contrasta con el hecho de que la línea siguiente es perfectamente diáfana:

 

El hígado no puede

 

el verso quiere decir: “El hígado no puede”.

 

Después de eso nos encontramos con un endecasílabo:

 

 La belleza está lejos de nosotros

 

que es casi un hecho que nos habla de una deformación; probablemente un choque frontal o un brote anómalo de escamas en alguna parte del cuerpo. Aquí convendría recordar las palabras de Christoph Menke: “No es que estéticamente comprendamos algo distinto, sino que  comprendemos de modo distinto”. Es decir, a más rasgos de inhumanidad más cerca estamos de una concepción feliz del mundo.

 

Por último tenemos un par de versos que más bien dan la impresión de ser uno solo partido en dos arbitrariamente:

 

Con ustedes:

Lajos Balatony.

 

Es evidente que la intrusión de los versos anteriores resulta disonante con respecto al conjunto, pareciera incluso que con ellos comienza un nuevo poema;  la explicación es simple, ya no hay oxígeno suficiente en el texto, por lo tanto, cualquier tentativa de agregar más versos al cuerpo del poema nos arroja animales muertos. En suma, “Con ustedes:/Lajos Balatony”, quiere decir: destrucción.

Hasta aquí he obviado cuestiones meramente formales, debido a que desde mi punto de  vista el poema es estructuralmente muy simple, no hay mayores riesgos rítmicos  ni sintácticos. Lo que es posible encontrar, rasgando un poco, es uranio fresco. Pero este fenómeno merecería un análisis por separado.

 

Después de la interpretación aislada de cada verso, el siguiente paso es identificar el correlato objetivo del texto. Nos encontramos particularmente con  una caza sencilla, ya que éste se muestra ante nosotros totalmente aturdido: húngaros que permanecen congelados.

 

Casi para concluir, me gustaría abordar la cuestión de la “voz en el texto”. Como  podemos observar, el yo lírico del poema es abiertamente engreído; definitivamente merecería ser comido por los gatos.

 

Interpretados ya los ocho versos y tomando en cuenta elementos tan
importantes como la despresurización de la cabina y el comportamiento de los salmones del atlántico, entonces podemos enfocarnos a realizar una lectura general del poema, o en este caso, tres:

 

  1. La pérdida del azul puede conducir a cabezas que se desprenden.
  2. La belleza no puede ser orgánica.
  3. Nada ha tenido lugar, salvo las vísceras.

 

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