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Luz Elvira Olivares

 

“Hijos de puta groseros. Colgarle de esta manera a alguien les llama para cobrarles y ofrecerles un atractivo plan de pagos”. Así, con diálogos que rayan en el humor negro, la obra escrita por Hugo Wirth marca y devela con evidente pero critico análisis, la realidad social donde la humanidad de las personas se reduce a una base de datos con una deuda por cobrar.

Esta obra ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia Universidad Autónoma Metropolitana, Universidad de Guadalajara y Secretaría de Cultura de la Ciudad de México 2013, mezcla en una metáfora teatral, una catástrofe natural con unacatástrofe laboral que se vive día a día en la sociedad consumista que mantenemos; donde el humor inteligente y el lenguaje directo denuncia los sistemas mediantelos cuales unos a otros nos sometemos para sacar provecho; una denuncia de que lo único verdaderamente catastrófico es la cotidiana manera en que nos volvemos el daño colateral, la perdida y el remplazo de los grandes corporativos y su esclavitud moderna.

La dirección esta a cargo de Xesar Tena.A través de solo tres actores y un pequeño escenario circular sobre el mismo escenario, donde el público esta directo y de frente con la escena, se logra gracias a la fuerza de los diálogos y la interacción de los actores, una polifonía narrativa que no necesita más escenografía que una silla ejecutiva y un globo para llevarnos de un espacio a otro en simultaneidad, apoyados de los juegos de la luz y sonidos incidentales.

Precisiones para entender aquella tarde, una obra para reflexionar y entender como somos esclavos de un sistema económico que ejerce su látigo mediante el abuso laboral y la construcción de la igualdad manipulada, donde todos piensan lo jodido que son las cosas, pero nadie lo dice. Una obra para que notemos lo que nadie nota.

“Otra: Las personas son casi iguales en esta ciudad

Uno: Quieren lo mismo, aman lo mismo, odian lo mismo, se enfadan por lo mismo, piensan lo mismo.

 

Una: Leen lo mismo, duermen la misma cantidad horas, salen de sus pequeños huevos que llaman viviendas a la misma hora del día provocando un desmadre, consumen las misma cosas, perciben casi los mismos miserables salarios, pagan casi la misma cantidad ridícula de impuestos, se preocupan y se estresan por lo mismo y viven en la misma mierda. Pero nadie dice nada, solo lo piensan y sobreviven esperando algo.”

 

Hugo  Abraham Wirth, Precisiones para entender la tarde.

Molinos de viento, UAM, 2014.

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