Viajar, un propósito placentero | De Viaje

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“Un buen viajero no tiene planes fijos ni la intención de llegar” (Lao Tse)

Quizás tu año no haya sido lo bastante productivo en términos de trabajo, de relaciones personales, de aprender nuevas cosas cómo: tocar un instrumento musical, conocer un idioma, ir a correr todos los días por la mañana; incluso en aspectos tan sencillos como practicar la puntualidad… me incluyo en ese punto, porque, por más que intento no logro ser puntual; tengo que admitirlo.

Pero dejando de lado esas situaciones y (proyecciones personales); que si bien son importantes, valdría la pena pensar en un propósito nuevo y sobre todo placentero para este año venidero. ¡Viajar! Precisamente es la invitación que estas líneas pretenden hacer. Salir de la ciudad, la oficina, la escuela, la casa y lanzarse a la aventura de conocer otros escenarios.

Y es que viajar, es verdaderamente sencillo, además es una forma de apreciar más nuestro entorno, de adquirir conocimientos, de valorar la cultura y hasta de expandir nuestros temas de conversación. Cuando viajamos nos abrimos a una experiencia que sin lugar a dudas nos dejará un aprendizaje histórico, cultural, social y hasta gastronómico. Al momento de emprender un viaje estamos abriendo la puerta a un encuentro arriesgado pero sumamente interesante que nos hará sentir nuevas emociones.

A la hora de viajar, hoy en día, pretextos cómo: falta de dinero o presupuesto no valen. Actualmente existen en numerosas partes de nuestro estado, país y en todo el mundo lugares para pernoctar a un bajo costo; llámense hostales, pequeños hoteles u hoteles de no tan alta categoría pero que cumplen con los requerimientos básicos. Además en la web podemos encontrar ofertas en torno a todo tipo de transportes (aviones, autobuses, autos de alquiler, etc.).

El tiempo tampoco es una buena excusa. Para realizar un viaje que verdaderamente nos relaje y nos produzca esas sensaciones “chidas” que
andamos buscando para salir de la rutina; no es necesario una gran inversión de tiempo. En un fin de semana dentro del maravilloso estado de Jalisco (para los que vivimos en él) podemos gozar de muchas experiencias en corto tiempo cómo: pasear por uno de tantos pueblos mágicos (Tequila, Tapalpa, MazamitlaSan Sebastián del Oeste, etc.) o sino darnos una escapada a un lugar de sol y playa (Puerto Vallarta, Barra de Navidad, Bucerías, etc.) e incluso, si es del agrado personal, una zona arqueológica como Guachimontones en el municipio de Teuchitlán.

En estos parajes sin lugar a dudas encontraremos experiencias que pondrán a prueba nuestras habilidades físicas y hasta, me atrevo a decir, mentales. Actividades de turismo de aventura (tirolesa, rappel, senderismo, entre otras.) Nos motivan a ser más atrevidos, a romper con la cotidianidad. Si nuestros gustos no van enfocados a esas áreas simplemente podemos caminar por estos sitios para conocer: templos, museos, plazas, parques, bosques,cascadas, playas y una larga lista que está esperando por ser visitada.

Decirles que dentro de mis vivencias personales no está el haber salido del país y andar, cómo coloquialmente se dice, “de pata de perro” por todo el planeta. Pero si les puedo asegurar que conozco personas que me cuentan que viajar alrededor del mundo es, por mucho, una experiencia formidable. A veces, las barreras del idioma, de las costumbres, de la comida y de las propias personas que nos podemos topar, nos limitan a no salir del país. Les diría que hay ocasiones en las que es válido arriesgarse y vivir estos momentos que con el paso de los años se convierten en gratos recuerdos que nos gustará compartir luego.

Para finalizar, existiría el pretexto de la “compañía”. Nunca es bueno limitarse a andar con ciertas personas; si bien es cierto que nos gustaría compartir estas experiencias viajeras con amigos o familiares también es cierto que en múltiples ocasiones no nos será posible. Por eso les digo que compañía, sobra. Quién quita y hasta en una de nuestras escapadas conocemos a la media naranja o al príncipe azul cómo le quieran llamar y se convierte en nuestro etern@ acompañante de viajes.

Después de exponerles todas estas razones por las cuales no hay pretexto o excusa válida para no viajar; espero que se animen a emprender el vuelo o la caminata o cualquier cosa que los orille a moverse y conocer otros lugares de este vasto universo. Viajar es romper con el esquema de las labores rutinarias, es una válvula de escape al abrumador estrés; es apreciar la vida en su plenitud con todos sus colores, sabores, texturas y aromas. Por los motivos ya mencionados y por otros tantos espero que hagas caso a mi invitación; prepares tus maletas, tu guía de viajero, tomes camino y emprendas el viaje!

¡Haz del 2015 un año viajero!

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