Pop Porn | Subidos de Tono

portada-pop-pornLes contaré una historia para presentarles una recomendación que estoy seguro que les agradará a los tres lectores que siguen esta sección y a los cuales les ofrezco una disculpa porque de pronto la he tenido bastante abandonada por tener que ganarme el sustento con el sudor de la frente, ¡literalmente!.

Después de unas horas de subir y bajar de un avión a otro, caminar, presentar pasaportes y explicar las razones de mi visita a Colombia, finalmente pude arribar al aeropuerto de Bogotá y disfrutar de un reencuentro con una buena amiga que tenía años de no ver. Entre muchos abrazos y mientras salíamos con prisa de aquel lugar atiborrado de gente platicamos sobre las razones de mi visita y también sobre una petición que le había hecho unos meses antes de viajar a Sudamérica.

Fue inmensa mi sorpresa al recibir un paquete con mis encargos entre los cuales estaba un pequeño libro escrito por María Paz Ruíz e ilustrado por Fernando Maldonado, el libro se llama Pop Porn y contiene una veintena de micro relatos excelentes donde los fluidos inundan cada uno de los relatos que además son increíblemente ilustrados por el talento de Maldonado.

El libro tiene una marcada visión femenina que hace aún más deliciosa su lectura, nos muestra todo lo que hay en juego detrás de un acto sexual que puede ser visto como erótico o pornográfico de acuerdo a la moral del lector. Personalmente quede atrapado y no pude dejar de leer uno tras otro, disfruté los trazos de Maldonado que en algunos momentos son muy explícitos. Por desgracia no es sencillo conseguir este libro en físico en todas partes y por esa razón me emocionó sobremanera ser recibido con esta edición.

El libro fue editado por el Museo de Arte Erótico Americano y que está disponible para su descarga en línea desde la página de la autora. http://mariapazruizgil.com/pop-porn/

Les comparto el relato que ha despertado la necesidad de leerlo una y otra vez esperando que les atrape tanto como a este que aquí escribe.

Trauma atízame.

Relato

Te amo por milésimas. Y tú callas, pero yo te escucho en los silencios blancos que dejan las palabras.

No quiero saber de tu pasado. Cargas demasiadas heridas. ¿Quién te ha hecho tanto daño? ¿A quién le parece divertido romperte los músculos con los que hoy me quieres?

No comprendes por qué te dejo, y luego, con el correr de los días, te vuelvo a buscar como si fueras la última botella de aire, como si solo contigo mi cuerpo se rellenara, porque siento que en tus manos están escondidas mis mejores historias, y los papeles olvidados de lo que soy. Ahora eres mi Wikipedia, mi diccionario. Cada músculo, cada gota y lunar reconocen el paso de tus dedos. Tu lengua ha dibujado autopistas en mí, y mis pies diminutos ya son tu templo.

Te veo venir y te huelo. Hueles a sal y a espliego. A metodologías revisadas, a cuerpos en movimiento. Ya ni sé si es el sudor de nuestro ayer el que me resulta más asqueroso o esa forma agitada que tienes de aparecer cuando te llamo. Me vives y me deseas, con esa piel caliente que te deja tu insólito trabajo.

Parece increíble que pueda amarte. Pero te amo. Parece increíble que te bese después de tantos meses haciéndolo. Tus babas ya son las mismas mías. Tu aliento viene a morir en mí, en mi boca abierta y curiosa. Tu pelo y el mío se abrazan cuando dormimos.

Cuéntame cómo ocurrió. ¿Por qué te enamoraste de mí? ¿Por qué insistes en quererme si soy tan cruel, tan pecadora y tan insensible cuando no estás?

Lo hago porque si me vieses congelarías tu adoración. Romperías el altar que empezaste a construir el siglo pasado, lleno de mis fotos y de mis innumerables objetos de dama caótica, de papeles y ropas tiradas por el suelo, de libros y latas de refrescos, de cigarrillos y guantes de boxeo. Romperías tu altar a patadas. Como lo rompió el personaje de mi última novela. Ese que, si mal no recuerdo, casi termina muerto. Pero yo no deseo que mueras, y si has de morir, quédate conmigo. Agárrate a mi alma que, aunque estemos bajo tierra, vivirá siempre más joven que la tuya.

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