“Leer un país es conocerlo”, comienza Destinação Brasil | FIL 2013

 ©Cortesía FIL Guadalajara / Fotógrafa Paola Villanueva
©Cortesía FIL Guadalajara / Fotógrafa Paola Villanueva

Brasil vive un auge económico y cultural que se refleja en su literatura. La FIL Guadalajara canaliza este impulso en el festival Destinação Brasil, que hoy arranca en su segunda edición. Serán cuatro mesas, una cada día del 3 al 6 de diciembre, que comienzan a las 17:00 horas en las que 14 autores difundirán su literatura.

La presencia de la literatura brasileña en la FIL Guadalajara ha sido constante y siempre creciente. Como dice el lema del festival, “Leer a un país es conocerlo”, y en el caso de Brasil es la manera de salvar la distancia. Desde los Premio FIL de Literatura Nélida Piñón (1995) y Rubem Fonseca (2003) hasta la gran delegación de Brasil en 2001 al ser Invitada de Honor, el conocimiento de aquel país aumenta con cada encuentro.

Este año no es la excepción. Andréa del Fuego (Sao Paulo), parte de Destinação Brasil, cuenta la familiaridad que siente entre su ciudad y Guadalajara. “Me siento como en casa. Todo es igual, lo que pasa es que no estamos en el mismo plano en cuanto a la lengua”, dice. Esta condición de cercanía y lejanía entre nuestros países también fue expresada por Ricardo Lísias (Sao Paulo, 1975). “El intercambio con otros escritores de Latinoamérica ha sido fantástico. Compartimos lecturas y opiniones sobre nuestros países”, dijo.

Sobre Brasil, Lísias comentó que se vive un renacimiento nacional. Son muchos los escritores de las nuevas generaciones, incluidos los marginales, que desde las periferias escriben sobre las zonas pobres, “son una voz nueva, brillante”.

Ivana Arruda (Sao Paulo, 1951), quien participa en la mesa de hoy martes, indicó que si la distancia nos aleja la fiesta, la música y el sabor nos une.

Fuente: Prensa FIL 2013

A continuación, un cuento de Arruda:

Jaque Mate

Quien me ve con esta corona en la cabeza y este manto cuajado de brillantes sobre la espalda es incapaz de imaginarme desnuda bajo el cuerpo de Felipe, este mismo que se arrodilla frente a mí y me jura felicidad como cualquier súbdito. De noche, en los aposentos reales, siempre muestra un cierto nerviosismo al verme con las piernas abiertas. Yo lo entiendo. No debe ser fácil comerse a una reina.

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