La Familia Nalga – Alfredo Elías Calles | Subidos de Tono

portada-familia-nalgaEntrar a una librería y sumergirse en la búsqueda de buenos libros es una tarea ardua y a veces poco fructífera, en cada una de mis visitas a las librerías que se encuentran cercanas a mi hogar me lleno de paciencia y comienzo a escudriñar en cada estante hasta encontrar algo que llame mi atención o que me atrape con su sinopsis.

Admito que prefiero la narrativa por encima de la poesía y siempre me voy a la sección de novela latinoamericana y puedo pasar un par de horas leyendo y observando cuales libros me acompañaran durante las noches de insomnio. Así fue que llegué a encontrarme con un libro con un título extraño; “La Familia Nalga” de Alfredo Elías Calles,

Laura Esquivel hace una anotación muy acertada sobre este libro “Este libro es para gente inteligente, guapa cachonda, con sentido del humor, carente de complejos y prejuicios. Si usted no reúne estas características, discúlpenos pero no está a la altura de Alfredo Elías Calles, el paladín de la escritura lúcida-humorística-sensual”

Y sé que me dirán que esa opinión no los hará comprar el libro o lo que yo les pueda decir de mi experiencia con este, pero me voy a dar el permiso de compartirles un pequeño fragmento de uno de los cuentos que se ocultan dentro de este libro y que nos hace cuestionarnos sobre qué hacer si tuviéramos un encuentro sexual con el diablo.

Este libro lo conseguí en Librerías Gandhi en la sección de Punto de Lectura a un precio accesible, así que supongo que lo podrán conseguir en cualquier librería comercial o por internet.

Fragmento de “El Diablo es Cachondo”

Al Hotel “MUY” lo parió un adefesio. Está en una esquina, la fachada amarilla luce desgastada. Lo único sobresaliente es el anuncio de neón; de feo, encanta. HOTEL, brilla en rojo, MUY, en azul. Las ventanas de tediosa simetría, tienen vidrios opacos. En el costado hay una entrada discreta al garaje del hotel. 36 habitaciones con baño; todas huelen a desinfectante. Al MUY, sólo le salva el amor clandestino.

En un buen día, don Francisco, el gachupín, cuenta con hasta cien rentas. Rentas de aire y colchones. Sábanas y toallas cambian de vida varias veces en un día, recipientes de pasión un rato; después almas de lavandería.

El amor: lo pone la clientela.

A corta distancia, se forman las putas. En cuanto llega el ocaso y aparece el relevo de luces, ellas van ocupando lentamente los espacios de la noche. Formadas como estatuas, son escudriñadas por miles de ojos que alaban. Que piden y no dan. Que miden y contratan el amor errante.

Don Francisco las quiere como hijas. Las protege, aconseja y, también de cuando en cuando, se las coge.

A Rebeca la idolatraba. Era mal hablada, pero bonita y encantadora. Tenía nalgas hermosas, que al dueño del MUY le parecían maravillosas. A esto se le llama Art Nalgó, solía decir.

Cuando la vio bajar por la escalera le pareció extraño que llevara un bulto bajo el brazo.

-¿Qué llevas ahí?

-Unas sábanas. Se las voy a pagar. El cliente las arruinó, ya no sirven.

-¿Qué pasión, niña?

-Cómo ve, me dio dinero para pagarlas, así que mejor ahí la dejamos.

Con paso apresurado salió a la calle y abordó un taxi.

Al llegar a casa, de inmediato se fue al teléfono. Marcó el número de Ligia.

-¡Carajo!, contesta…

-¿Bueno?

-Pinche flaca, me urge que vengas a mi casa.

-¿Qué te pasa, manita?

-No preguntes chingao, ven.

-¿Estás peda?

-Te digo que es urgente.

-Ok, pero ¿qué pasa?

-Puta, me cogí al Diablo!…

0 thoughts on “La Familia Nalga – Alfredo Elías Calles | Subidos de Tono

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *