La Yuma | Kinégrafo

Este día les compartimos la reseña de una cinta que como ya les hemos venido compartiendo forma parte del Iber Film Festival y que nos ha dejado un grato sabor de boca con cintas que realmente merecen ser proyectadas en salas comerciales para que la gente conozca el trabajo de estos realizadores latinoamericanos de gran calidad.

En esta ocasión les hablamos de “La Yuma” cinta dirigida y escrita por por Florence Jaugey que retrata la realidad de nicaragua que no dista mucho de la que sucede en varios países de latinoamerica, una joven rodeada por la pobreza y por la marginación social que tiene como deseo ser boxeadora pero que desde el propio hogar encuentra la discriminación de su propia madre y en las calles está acompañada por los delincuentes del barrio que creen que por ser mujer les pertenece, así “La Yuma” nos muestra esa constante lucha por trascender de esta joven que hará todo lo necesario para salir de ese lugar.

Personalmente me gustó mucho la historia, original sin duda, y que muestra la cruda realidad de los jóvenes en los países latinoamericanos, que se ven obligados a participar en actividades delictivas solo por el hecho de nacer y crecer en comunidades pobres, donde la forma más sencilla de ganar dinero es robando o traficando, el personaje de Yuma es genial, fuerte, determinada, tosca, definitivamente un excelente papel por parte de Alma Blanco que le da vida a esta joven que encontrará la forma de cambiar su realidad.

A caballo entre el cine social, con conexiones con el político, y el drama romántico, La yuma parte de algo tan puro como una historia de amor adolescente para hablar de temas de peso y, al mismo tiempo, armar una crónica tan sutil como fuerte del presente de un país: Nicaragua, tercer personaje clave del filme.

El romance entre Yuma, una adolescente que vive en un barrio marginal de Managua y se entrena para ser boxeadora, y Ernesto, un estudiante de periodismo de clase media y con firmes ideales políticos sirve a la directora Florence Jaugey para hablar de importantes juegos de contrastes. Serían el choque entre el impulso juvenil y la razón, entre los sueños por cumplir y la realidad imposible de esquivar, entre la pobreza y el bienestar. De fondo, sintetizada en los gestos y las decisiones de la pareja protagonista –algunas más meditadas que otras, pero siempre puras–, el clarividente dibujo de una ciudad más amable con unos que con muchos otros y terriblemente cuarteada por la pobreza.

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