Breves notas sobre FICG 2012

El abanico fílmico de la Feria Internacional de Cine en Guadalajara 2012 es bastante amplio. En varias sedes de proyección distribuidas por las zonas culturales de la ciudad ha sido posible conocer –aunque sea un poco- de la selección oficial que este año hicieron los organizadores para el evento. Como muchos de los asistentes que no forman parte activa en el engranaje del FICG, el bono de cuatro entradas fue opción para ahorrase casi nada y para tener que elegir entre una sede u otra, ya que cada una vende el propio sin embargo, el bono –quiero pensar- es un compromiso de asistencia y de interés por parte del espectador. Las proyecciones libres son siempre un plus, así como los eventos alternos a la exhibición de las cintas.

Para los realizadores y, en general, los miembros de la industria cinematográfica, FICG es un espacio de encuentro para dialogar sobre contenidos, tendencias, etcétera, y para que distribuidores y productores establezcan convenios para que las películas tengan, o no, circulación. Es posible que mucho del material de la feria no tenga salida al mercado, los lineamientos de elección responden al engranaje mismo, a su estructura económica. Si se guardó interés por alguna película en particular, habría esperar a que alguna sala apueste por su proyección posterior a la feria, o a que los realizadores opten por algún modelo de distribución diferente, o a que alguien haga a bien colgarla en Internet.

Mientras tanto, quedan las referencias y las recomendaciones de lo que sí se vio. En mi paquete de cuatro películas por 120 pesos mi elección osciló entre la disposición de tiempo y la oferta. El resultado pasó por la selección que concursa en la categoría de Largometraje Iberoamericano de Ficción con Las malas intenciones y Mía; en Documental Iberoamericano con Morente; y, finalmente, en Documental Mexicano con Buscando a Larissa.

Las malas intenciones (Rosario García Montero, 2011) es una película peruana que muestra cómo Cayetana, una niña con una vida interior bastante grave y reflexiva, enfrenta la soledad familiar y la desintegración social y política que se vive en su entorno. Cayetana aspira al heroísmo como los personajes de los que aprende en clases, desprecia las convenciones de los mayores y encuentra compañía solamente en una de sus primas. Cayetana es una niña dispuesta, casi a la fuerza pero sin intención, en una espiral de adultez que no comprende. Sus reacciones –a veces cómicas, a veces graves- parecen subrayar las incapacidades emocionales de los adultos.

Asimismo, la ópera prima argentina Mía (Javier van de Couter, 2011) retrata los embates sufridos por la Aldea Rosa, una comunidad de homosexuales y transexuales formada como respuesta a la exclusión y marginación padecida. Ale, una de las integrantes, recolectora de papel, mientras hurga en la basura de uno de los barrios que trabaja, encontrará el diario de Mía, madre de Julia, quien es una pequeña confundida y dolida –al igual que su padre- por el reciente suicidio de Mía. Ale, entonces, intentará suplir la ausencia, además de dar amor y cuidado en su rol de mujer y madre.

El documental sobre el músico de flamenco Morente (Emilio Ruiz Barrachina, 2011)registra el último trabajo discográfico que éste concluyó poco antes de morir; en él, se profundiza sobre su vida, su familia, su trascendencia en la esfera musical y el vínculo creado a partir del proyecto en el que musicalizó algunos textos de Picasso. Para los admiradores de Morente será una delicia, sin duda.

Finalmente, Buscando a Larissa (Andrés Pardo, 2011) es el proceso de investigación y realización que siguen sus creadores para resolver la interrogante acerca de una niña rubia que aparece, constantemente, en una serie de rollos en super 8 que fueron filmados en la década de los setenta. Andrés Pardo consigue en un bazar de la Ciudad de México estos rollos de filmación familiar y se pregunta cómo alguien podría echar a la calle esos recuerdos. Además de documentar el camino que llevaría a Larissa, se pone sobre la mesa la discusión de la concepción de la memoria fílmica a nivel antropológico y de resguardo y restauración del soporte físico. Consultando a varios especialistas en el tema, se indaga sobre la naturaleza de este tipo de filmación y de qué implicación social tiene.

Estas cuatro películas son sólo una muestra brevísima de todo el material proyectado. Dan noticia de algunas de las propuestas estéticas y temáticas, así como de los criterios de selección y, por ende, de las posibles proximidades a las salas de exhibición comercial. Nos resta esperar que la distribución cinematográfica le haga justicia a las cintas de calidad y pronto estén en cartelera. O que la justicia se la hagan los mismos realizadores y se aventuren en la creación de modelos de consumo mucho más acorde con los espectadores y las herramientas actuales.

Por cierto, mención a R.R. por las entradas y la compañía.

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