Niños Héroes y sus mitos

En nuestro país este día se celebra a los “Niños Héroes”, a todos los que hemos leído más de algún libro de historia de México, habremos de recordar a seis cadetes que perdieron la vida heroicamente tratando de detener la invasión de los gringos en el año 1847. Pues bien, a raíz del Bicentenario han salido a la luz diversos proyectos que basados en múltiples investigaciones realizadas por académicos nos han comenzado a despejar las dudas acerca de los pasajes de la historia en los que se ha “editado” la misma con tal de crear héroes que en algunos casos surgieron de la mente y la tinta de más de algún político.

Es por eso que les compartimos el siguiente sitio que reune en un solo espacio, multiples documentos acerca de la historia de nuestro país durante estos 201 años. Les recomendamos leerlo y revisar cada una de sus secciones.

Sitio Tu Bicentenario: http://bicentenario.com.mx

Aqui les compartimos la nota acerca de los Niños Héroes y sus mitos: http://bicentenario.com.mx/?p=16872

Se dice que los niños héroes, “ni eran niños ni eran héroes”. Ésta es una verdad a medias. Indudablemente no eran niños: en septiembre de 1847, Francisco Márquez y Vicente Suárez andaban por los 14 años de edad; Agustín Melgar y Fernando Montes de Oca tenían 18; Juan de la Barrera 19 y Juan Escutia 20.

Sin embargo, no queda lugar a dudas que sí fueron héroes por varias razones –aunque el concepto en sí mismo es excesivo-: por haber tomado las armas para defender el territorio nacional; porque no tenían la obligación de permanecer en el Castillo por su condición de cadetes y decidieron quedarse voluntariamente; porque con escasas provisiones y pertrechos militares, resistieron el bombardeo de más de un día, bajo el fuego de la artillería enemiga que hacía cimbrar Chapultepec entero. Frente a estos hechos, la edad poco importaba.

Quizás el mayor mito que rodea a los “niños héroes” es la conmovedora escena en la cual, Juan Escutia -que no era cadete del Colegio Militar-, toma la enseña tricolor y decide arrojarse desde lo alto del Castillo de Chapultepec antes que verla mancillada por los invasores. Escutia no murió por un salto ni envuelto en una bandera, cayó abatido a tiros junto con Francisco Márquez y Fernando Montes de Oca cuando intentaban huir hacia el jardín Botánico. La bandera mexicana fue capturada por los estadounidenses y fue devuelta a México hasta el sexenio de José López Portillo.

Por razones políticas, la historia de los niños héroes adquirió la dimensión de un “cantar de gesta” durante el periodo del presidente Miguel Alemán. La razón era sencilla, en marzo de 1947 el presidente de Estados Unidos, Harry Truman, realizó una visita oficial a México cuando se conmemoraban 100 años de la guerra entre ambos países.

Para tratar de agradar a los mexicanos colocó una ofrenda floral en el antiguo monumento a los niños héroes en Chapultepec y expresó: “un siglo de rencores se borra con un minuto de silencio”. La frase de Truman y el homenaje tocaron las fibras más sensibles del nacionalismo mexicano y desató el repudio hacia el vecino del norte, a tal grado que, al caer la noche, cadetes del Colegio Militar retiraron la ofrenda del monumento y la arrojaron a la embajada estadounidense.

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